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Grit
Grit: el poder de la pasión y la perseverancia — Angela Duckworth, 2016
El Bitel esfuerzo cuenta doble: primero te hace bueno (talento × esfuerzo = habilidad) y luego te hace ganar (habilidad × esfuerzo = logro).
Duckworth estudió neurobiología en Harvard, pasó por McKinsey y dejó la consultoría para dar clases de matemáticas en secundaria; hoy es profesora de psicología en la Universidad de Pensilvania. En el salón vio algo que la llevó al doctorado: sus alumnos más talentosos no eran los que mejor terminaban. En West Point encontró lo mismo. Ningún indicador de admisión predecía quién sobrevivía al brutal verano de iniciación; lo que sí lo predecía era una escala de doce preguntas que ella diseñó para medir grit, la combinación de pasión y perseverancia por metas de muy largo plazo. La misma escala predijo después quién ganaba el concurso nacional de deletreo y quién duraba en los trabajos de venta.
Tres ideas para recordar:
- Su par de ecuaciones: talento por esfuerzo es igual a habilidad, y habilidad por esfuerzo es igual a logro. El talento importa, pero el esfuerzo aparece dos veces, y por eso a la larga le gana al talento que no se ejercita.
- La pasión no es un flechazo sino una dirección sostenida. Duckworth la describe como una brújula, no como fuegos artificiales, y muestra que los grandes desarrollan interés por su campo en años, no en una epifanía.
- El grit tiene cuatro componentes que se cultivan en orden: interés, práctica deliberada, propósito y esperanza. El interés te hace empezar; la práctica deliberada te hace mejorar; el propósito te hace seguir cuando deja de ser divertido; y la esperanza te levanta cuando caes.
La escala con la que lo mide son doce afirmaciones, mitad de pasión y mitad de perseverancia. Lo valioso no es la calificación sino lo que revela: cambiar de interés cada año, distraerte con la idea nueva o soltar el proyecto a los meses cuenta en tu contra, aunque en el momento se sienta entusiasmo.
Duckworth es cuidadosa con una cosa: el grit no es terquedad. Abandonar metas de bajo nivel para servir a la meta de alto nivel es parte del grit; lo que no se abandona es la meta de arriba. Su imagen es una jerarquía de metas, con una sola en la cima y muchas abajo que se pueden cambiar, reemplazar o tirar; el fundador que no puede tirar un producto no tiene grit, tiene apego. La receta para tu empresa es escribir esa jerarquía en una página: la meta de la cima en una frase, tres o cuatro metas de medio nivel que la sirven, y debajo los proyectos concretos; luego revisa cuáles de abajo ya no sirven a la de arriba y cancélalos en cuanto sea posible. Y para tu equipo, contrata haciendo la pregunta que Duckworth hace a todos: cuéntame algo difícil que empezaste hace años y todavía haces.
Frase de la autora: "El entusiasmo es común; la resistencia es rara." Y sirve más allá de tu rol como fundador: es una lente para evaluar contrataciones, cofundadores y socios. Los que llegan con mucho entusiasmo y poca historia de perseverancia suelen irse en el primer invierno.
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Cómo me sirvió
Mi caso práctico son los múltiples cracks con los que he trabajado hombro a hombro: para crear la empresa, para fundarla, para refundarla, para hacerla crecer y para darle el paso hacia la institucionalización. En cada una de esas etapas pudimos atraer ejecutivos que tenían muchas otras opciones: lugares donde iban a trabajar menos, resolver problemas más fáciles, tener más control, ganar más y disfrutar más perks corporativos.
Arriba de la lista siempre ha estado el objetivo que nos cautivó a todos: crear una empresa muy exitosa que le diera servicios financieros de alta calidad al mexicano promedio. Sabíamos que eso tenía un impacto social grande, y ese impacto ayudaba en los momentos difíciles; también sabíamos que podría valer mucho, y eso le daba sentido al sacrificio económico. Esa meta de la cima nunca cambió, aunque abajo cambiáramos de producto, de mercado y hasta de modelo de negocio.
Perseverar estuvo siempre presente, porque las cosas no son fáciles cuando creas una empresa: hay momentos frustrantes, cosas que se salen de tus manos, crisis que pegan y que alargan la línea de meta. Pero la convicción de que el premio se iba a dar nunca se fue, y eso nos motivó a seguir avanzando. Mi agradecimiento para todos ellos: son grandes ejemplos de grit y la base de lo que hemos construido. Como dijo Cerati: "no solo no hubiéramos sido nada sin ustedes sino con toda la gente que estuvo a nuestro alrededor desde el comienzo. Algunos siguen hasta hoy. ¡Gracias… totales!"
Frase matona: "Más vale paso que dure y no trote que canse."