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Blog · 50 Bits para Fundadores · Startup

inGenius

inGenius: A Crash Course on Creativity — Tina Seelig, 2012

El Bitla creatividad funciona como un motor de seis piezas, tres dentro de ti y tres a tu alrededor, y la más barata de encender es cambiar la pregunta.

"La pregunta que haces es el marco dentro del cual van a caer las respuestas."

— Tina Seelig

Seelig tiene un doctorado en neurociencias por la Escuela de Medicina de Stanford y es profesora en el departamento de Management Science and Engineering de esa universidad, donde dirige el Stanford Technology Ventures Program, el centro de emprendimiento de la escuela de ingeniería. También da clases de creatividad e innovación en la d.school. inGenius es el curso que imparte a sus alumnos sobre cómo se producen las ideas, convertido en libro.

La creencia que cambia es la del genio solitario al que le llega la inspiración. Para Seelig la creatividad es un sistema que ella llama el motor de innovación. Tiene tres piezas internas: el conocimiento, que es el combustible; la imaginación, que transforma ese conocimiento en ideas nuevas; y la actitud, que es la chispa que pone el motor en marcha. Y tiene tres externas: los recursos de tu entorno; el hábitat, que incluye el espacio, las reglas y las restricciones donde trabajas; y la cultura, las creencias y conductas compartidas de tu comunidad. Las seis se alimentan entre sí, y cuando no llegan las ideas, sabes en qué pieza apretar.

Tres ideas para recordar:

  • La respuesta depende de la pregunta. Reformular el problema es la herramienta más poderosa y la más ignorada. Seelig propone hacer una lluvia de ideas sobre la pregunta misma antes de buscar respuestas. Su ejemplo es simple: "¿cómo organizamos la fiesta de cumpleaños de David?" produce fiestas, mientras "¿cómo hacemos que el día de David sea memorable?" abre muchas más opciones. El caso de empresa es Netflix, que dejó de verse como un negocio de envío de DVD y se definió como un negocio de entrega de películas.
  • Las malas ideas sirven. Uno de sus ejercicios favoritos es pedirle a un grupo las peores ideas posibles y luego buscar cómo convertirlas en buenas. Un equipo tomó la idea de vender bikinis en la Antártida y la transformó en un viaje de acondicionamiento físico con un lema llamativo. Quitar el miedo a la idea mala libera a la gente para proponer.
  • Los supuestos se pueden voltear. Haz una lista de lo que tu industria da por hecho y pregúntate qué pasa si haces lo contrario. Cirque du Soleil convirtió el circo, un espectáculo infantil, en una función de alto nivel para adultos, y Southwest cuestionó que las aerolíneas tuvieran que asignar asientos.

El hábitat importa más de lo que solemos admitir. El espacio físico, las reglas de las juntas y los incentivos le dicen a la gente si se espera que invente o que obedezca. Las restricciones bien puestas ayudan: una hoja en blanco paraliza y una hoja con tres reglas obliga a inventar. En su salón, Seelig usa retos con tiempo y recursos limitados, como el del malvavisco, donde cada equipo tiene dieciocho minutos para construir la torre más alta con espaguetis, cinta, hilo y un malvavisco en la punta.

Un punto simple para iniciar: toma el problema que tu equipo lleva semanas sin resolver y escríbelo en una frase. Genera cinco versiones distintas de esa pregunta, cambiando el verbo, el sujeto o la escala, y quédate con la que más incomode. Con esa pregunta, pide diez minutos de las peores ideas posibles y después busquen juntos cómo rescatar las dos más interesantes. Para la empresa, cambia una regla del hábitat: una pared visible de ideas, o una junta mensual cuya única agenda sea reformular preguntas.

Como fundador te servirá para destrabar problemas que parecen no tener salida, empezando por el que más importa, la definición del problema que tu empresa resuelve. Reformular la pregunta también ayuda en una negociación atorada o en un problema de personal que no cede.

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