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Blog · 50 Bits para Fundadores · Mindset

Give and Take

Dar y recibir — Adam Grant, 2013

El Bitlos que más dan terminan arriba y también abajo; la diferencia es dar con estrategia, protegiéndote de los que solo toman.

Grant, el profesor más joven en obtener su plaza en Wharton, parte de una pregunta simple: en el trabajo, ¿le va mejor a los generosos o a los egoístas? Clasifica a la gente en tres estilos. Los tomadores buscan recibir más de lo que dan; los equilibradores mantienen la cuenta pareja; los dadores ayudan sin esperar retorno inmediato. La sorpresa de sus datos es que los dadores ocupan los dos extremos de la escala: son los peores en productividad, ingresos y ascensos... pero también los mejores. En los negocios no hay que elegir entre ser buena persona y ganar, porque la generosidad bien practicada genera enormes beneficios.

Tres ideas para recordar:

  • La distinción entre el dador desinteresado y el dador estratégico, que Grant define como quien se preocupa por los demás y también por sí mismo. El primero se agota y se deja pisar; el segundo dura, porque da de forma que también lo energiza.
  • El favor de cinco minutos, la regla de Adam Rifkin, el hombre con más contactos en LinkedIn según Fortune: haz cualquier favor que te cueste cinco minutos o menos sin pensar en el retorno; el valor de una red no está en los contactos que tienes sino en los que has ayudado, y en los lazos dormidos que se reactivan años después.
  • El tomador se detecta antes de que te cueste: Grant describe cómo los tomadores exitosos son encantadores hacia arriba y crueles hacia abajo, y cita a Kenneth Lay de Enron como el arquetipo; la señal es cómo tratan a quien no les sirve.

Grant dedica capítulos a mostrar cómo los dadores ganan en actividades que parecen de tomadores. En ventas y negociación, la "comunicación sin poder", hacer preguntas, admitir dudas y pedir consejo, genera más confianza y cierra más que la asertividad agresiva. En reconocimiento del talento, el dador ve potencial donde el tomador ve rendimiento actual, y por eso desarrolla mejor a la gente. Y en el capital de riesgo usa el caso de David Hornik, un inversionista que ofrece a los fundadores términos abiertos y les dice que hablen con quien quieran antes de decidir: pierde algunas rondas, pero atrae a los mejores.

La práctica que propone es la de dar en bloques: los dadores que mejor sobreviven no ayudan gota a gota todo el día, sino que concentran su generosidad en espacios definidos, por ejemplo un día a la semana, y el resto del tiempo protegen su foco. Grant cita estudios donde cien horas de voluntariado al año, unas dos por semana, es el punto donde la generosidad mejora la salud y la satisfacción sin sacrificar el rendimiento. Un punto simple para iniciar: define un bloque fijo de dos horas para favores de cinco minutos, intros, consejos, revisiones de pitch; haz una lista de tres lazos dormidos, personas que hace años no contactas, y reactiva uno; y en tu siguiente contratación o negociación de inversión, fíjate en cómo trata la otra persona al mesero, al asistente o al fundador que no le sirve. Ahí sabrás si es tomador.

Frase del autor, que Grant recoge de Rifkin: "Debes estar dispuesto a hacer algo por alguien sin esperar nada a cambio."

Como fundador, parte de tu rol es crear una organización que hace exitosas a muchas personas, y este libro te sirve para que eso sea parte de su cultura.

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Cómo me sirvió

Juan Francisco FernándezManaging Partner, Fundadores.net

En estos veinte años he convivido con grandes ejemplos de cada estilo: dadores estratégicos, dadores que nunca reciben, equilibradores y tomadores. El patrón que describe Grant los retrata a la perfección.

Quiero resaltar el caso de uno de nuestros socios, un verdadero inversionista ángel en toda la extensión de la palabra. Siendo una persona sumamente exitosa y ocupada, parte del top management de un fondo que administra activos por más de 3.5 trillones de dólares (casi el doble del PIB de México), siempre ha sido proactivo en buscar cómo ayudarnos. Además de invertir:

  • Invitó a familiares, amigos y colegas a invertir con nosotros.
  • Nos presentó con ejecutivos C-Level de las mayores compañías de Silicon Valley.
  • Cada vez que le enviaba material, lo leía con rapidez y respondía con feedback preciso, acompañado de ideas para ayudar.
  • Me dio múltiples consejos que fueron muy útiles para darle forma a la operación, desarrollar talento y crear una cultura sana.
  • Pidió al consejo mejoras en la remuneración del management.
  • Me llamaba periódicamente para preguntar cómo estaba, en lo personal y en lo familiar.
  • Me recomendó prácticas y hábitos de salud de los médicos a los que él tiene acceso (en su red hay varios premios Nobel).
  • Me invitó repetidas veces a su casa, e incluso nos prestó a mi familia y a mí una magnífica propiedad en Napa Valley.
  • Y en múltiples ocasiones me daba mensajes que ayudaron a construir seguridad en mí mismo, aun en los momentos más complejos.

Todo esto fue ayuda desinteresada, nunca en espera de recibir algo a cambio. Y sin embargo, como él mismo nos lo ha expresado, alineada con sus intereses como inversionista: entiende que quien está al frente de un proyecto tiene un trabajo muy difícil, que por eso la mayoría de las startups perecen, y que ayudar de cualquier manera a que esa gestión sea exitosa también retribuye a su inversión y a sus objetivos de impacto positivo en el mundo. Además de toda esta ayuda, esta ha sido una gran lección de vida, en la que espero ser recíproco y replicarla con mucha más gente.

Frase matona: "Hoy por ti, mañana por mí."

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