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Mastering the Rockefeller Habits
Mastering the Rockefeller Habits: What You Must Do to Increase the Value of Your Fast-Growth Firm — Verne Harnish, 2002
El Bituna empresa en crecimiento se mantiene alineada con tres disciplinas sencillas: pocas prioridades claras, datos que llegan rápido y un ritmo fijo de juntas que nunca se cancela.
"Mientras tu gente no te remede, no has repetido tu mensaje lo suficiente."
— Verne Harnish
Harnish fundó la Entrepreneurs' Organization, la red global de fundadores de empresas en crecimiento, y durante quince años presidió su programa insignia para CEOs, que se imparte con MIT. Después creó Gazelles, una firma de educación y coaching ejecutivo. A finales de los noventa leyó Titan, la biografía de John D. Rockefeller escrita por Ron Chernow, y encontró ahí tres prácticas con las que el fundador de Standard Oil dirigía su empresa y que él había visto también en las mejores empresas que asesoraba: prioridades, datos y ritmo.
Cuando una empresa crece, lo que antes se resolvía en una conversación de pasillo deja de funcionar. Llegan personas que no conocen la historia, los fundadores ya no están en cada decisión y las prioridades se diluyen. Harnish propone construir una estructura sencilla que se repite, en lugar de depender del esfuerzo heroico de unos cuantos.
El método son tres disciplinas:
- Prioridades. Algunas no cambian, como los valores y la meta grande de largo plazo. Otras cambian cada trimestre: las cinco prioridades del periodo y, entre ellas, la número uno. Una organización con demasiadas prioridades no tiene ninguna.
- Datos. Para saber si actúas de acuerdo con tus prioridades necesitas retroalimentación en tiempo real. Hay indicadores que se siguen por mucho tiempo y un número crítico que se ataca durante un trimestre. La retroalimentación de clientes y empleados se reporta con la misma frecuencia que la financiera.
- Ritmo. Juntas diarias, semanales, mensuales, trimestrales y anuales, cada una con su agenda, para mantener a todos alineados y responsables. La pieza más visible es la junta diaria del equipo, de pocos minutos, para revisar números y destrabar lo que esté atorado.
Para aterrizarlas, el libro ofrece dos herramientas. El plan estratégico de una página reúne valores, propósito, metas a tres y cinco años, prioridades del año y del trimestre en una sola hoja que todos pueden leer. Y la lista de los diez hábitos sirve como diagnóstico:
- El equipo directivo está sano y alineado.
- Todos conocen lo más importante que hay que lograr este trimestre.
- La información fluye rápido y con precisión.
- Cada área tiene un responsable de sus metas.
- Se recoge la opinión de los empleados para encontrar obstáculos y oportunidades.
- La retroalimentación de clientes se analiza con el mismo rigor que la financiera.
- Los valores y el propósito están vivos en la organización.
- Los empleados pueden explicar la estrategia con precisión.
- Cada persona puede decir con números si tuvo un buen día o una buena semana.
- Los planes y el desempeño están a la vista de todos.
Harnish ilustra el poder de las prioridades con una historia de principios del siglo veinte. El consultor Ivy Lee le pidió a Charles Schwab, presidente de Bethlehem Steel, que escribiera las seis tareas más importantes del día siguiente en orden, que trabajara en la primera hasta terminarla y luego pasara a la segunda, sin preocuparse si al final del día solo había terminado una o dos. Le dijo que lo probara con su equipo y le pagara lo que creyera que valía. Dos semanas después, Schwab le envió un cheque por 25,000 dólares y una nota diciendo que era la lección más rentable que había aprendido.
El error común es adoptar las juntas sin la disciplina. Una junta diaria que se convierte en reporte de actividades, o un plan de una página que nadie revisa después de enero, se vuelve burocracia. El valor está en la repetición: las mismas agendas, el mismo día, todas las semanas.
Un punto simple para iniciar: define con tu equipo directivo la prioridad número uno de este trimestre y un número crítico que la mida. A partir del lunes, hagan una junta diaria de quince minutos, a la misma hora, con tres preguntas para cada persona: qué hay de nuevo, cómo van mis números y dónde estoy atorado.
Como fundador te servirá para que tu empresa siga alineada cuando ya no puedes estar en cada conversación, y para que el equipo sepa cada día si va ganando o perdiendo.
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