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Blog · 50 Bits para Fundadores · Masterclass

Irving Grousbeck: el discurso de despedida

Stanford GSB, diciembre de 2001

Profesor Irving Grousbeck Discurso de cierre de curso, Escuela de Negocios de Stanford, diciembre de 2001.

Ha sido un privilegio para mí ser una pequeña parte de sus vidas este trimestre; cada uno de ustedes tiene, de verdad, un enorme talento y muchos recursos.

Quisiera compartirles dos citas. La primera es de Lao-tsé, filósofo chino del siglo VI antes de Cristo.

Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe. No tan bueno cuando la gente lo obedece y lo aclama. Peor cuando lo desprecia. Pero de un buen líder que habla poco, cuando el trabajo está hecho y su objetivo cumplido, la gente dirá: "Lo hicimos nosotros mismos".

La segunda es de W. H. Murray, quien encabezó la Expedición Escocesa al Himalaya.

"Mientras uno no se compromete, hay duda, la posibilidad de echarse para atrás, y siempre ineficacia. En todo acto de iniciativa (y de creación) hay una verdad elemental, cuya ignorancia mata incontables ideas y planes espléndidos: en el momento en que uno se compromete de verdad, la providencia también se mueve. Ocurren todo tipo de cosas para ayudarlo a uno que de otra forma nunca habrían ocurrido. De la decisión brota toda una corriente de acontecimientos que pone a nuestro favor incidentes imprevistos, encuentros y ayuda material que nadie hubiera soñado que llegarían a su camino."

He aprendido a tener un profundo respeto por unos versos de Goethe:

"Lo que puedas hacer, o sueñes que puedes hacer, empiézalo; la audacia tiene genio, poder y magia."

Lo que sigue son mis puntos de vista, ofrecidos para su consideración. No es un sermón; no hay un espíritu de "deberían" o "tienen que", y viene acompañado de mis sesgos. Si algunas de estas ideas encajan en el tejido de sus vidas, qué bien, y si no, también está bien. El curso habrá logrado mucho si aceptan el emprendimiento como una alternativa razonable de carrera. No para todos, pero sí para quien quiera elegirla. No necesitan ser impulsivos, tercos, rimbombantes ni extravagantes. No necesitan experiencia operativa, aunque ayuda; no necesitan una idea de negocio y no necesitan dinero. Para ser emprendedor no hay barreras externas, solo las que nos imponemos internamente. Así que una de las preguntas principales al trazar su camino profesional es: "¿voy a estar en la empresa de alguien más, o en la mía?"

Examinemos los riesgos de ser empleado; ya saben que en este curso siempre examinamos los riesgos de emprender. La empresa que los contrate ojalá los rete, los promueva, les pague bien, los halague y les dé botones que apretar y cada vez más gente que dirigir. Pero también puede, si tienen suerte, aclimatarlos a su cultura, envolverlos y consumir su energía emprendedora, su perspectiva y su capacidad de tomar riesgos.

La mayoría de los ejecutivos de empresas grandes son cualquier cosa menos libres. Cuántos quisieran irse pero no saben cómo, ni a dónde; no pueden darse el lujo y, en muchos casos, no se atreven. Rara vez he conocido a un emprendedor exitoso que sea infeliz, pero he conocido a muchos ejecutivos exitosos de empresas grandes, y a socios de firmas de consultoría y de bancos, que son infelices. Su carrera no solo debe ser divertida; debe estar al servicio de su vida.

En efecto, acabamos de describir algunos de los riesgos de no seguir el camino emprendedor: labrar la tierra de otros en sus muchas ubicaciones, crear más valor para sus accionistas, y cuando se lo piden, mudarse o cambiar de puesto. Corren el riesgo muy real de que alguien más sea su dueño.

De hecho, la empresa de alguien más contra la propia es más que una cuestión de cómo pasarán sus días de trabajo; repercutirá en cada aspecto de su vida. Y aun así, la decisión de ser emprendedor se vuelve todavía más difícil porque cada uno de ustedes carga con el peso de las altas expectativas de sus amigos cercanos, de su familia y de ustedes mismos. Con cada éxito en su carrera hay más fichas sobre la mesa. Con cada victoria llegan expectativas todavía mayores, y para no decepcionar a otros ni a uno mismo, muchas veces se elige un camino más seguro, más aceptable y de menor riesgo.

Pero ahora vemos que no existe la seguridad absoluta, que el riesgo no se puede evitar. O, como dijo Clint Eastwood en The Rookie: "¿Quieres una garantía? ¡Cómprate un tostador!"

Ya no existe una elección de carrera "correcta", como existió en el pasado. La mayoría lo entendemos con la cabeza, pero no lo aceptamos con el corazón.

Somos como el perro salchicha de este poema:

"Hubo una vez un perro salchicha, tan largo que no tenía idea de cuánto tardaba en avisarle a su cola de su emoción; y así sucedió que, mientras sus ojos se llenaban de pena y tristeza, su colita seguía meneándose por una alegría anterior."

Hay riesgos que de hecho se tienen que asumir, de forma consciente o no, y por eso la pregunta que importa es: "¿qué conjunto de riesgos puedo controlar mejor?" Abrazo la premisa de que una de nuestras metas en la vida es morir jóvenes lo más tarde posible. Entonces, ¿cuáles son algunas de las preguntas importantes que uno debe hacerse si quiere dejar abierta la puerta a una carrera emprendedora?

  1. ¿Cómo definiría mi ambiente de trabajo ideal? En términos de socios, ambigüedad, riesgos, pares, estatus, poder, un ambiente pequeño o grande, estructurado o no estructurado, y la importancia del dinero.
  2. ¿Qué habilidades necesito complementar? Y 2(a): ¿pienso complementarlas reclutando a un socio o preparándome mejor para ir solo?
  3. Sobre los trabajos que hoy me ofrecen o que podría conseguir: veamos la rutina diaria que tendría, las vías de crecimiento, si habría un mentor disponible y dos cosas muy importantes: ¿qué puertas se abren o se cierran en mi camino profesional si acepto este trabajo? Es decir, ¿cuáles son las salidas naturales de este trabajo y cuáles las incómodas?

La segunda pregunta, que es particularmente crítica, es: ¿cómo mantengo mi perspectiva? ¿Qué tan difícil será perseguir mi sueño emprendedor desde este trabajo? He aprendido que mientras más fácil es hacer un cambio, por lo general menos importa, y que mientras más grandes somos más difícil es elegir el cambio, lo que hace todavía más necesario hacerlo de vez en cuando. El cambio es una forma de esperanza. Arriesgarse al cambio es creer en el mañana. La esperanza es un regalo que necesitamos. Así que nos conviene trazar un rumbo en el que cada cambio de trabajo, por difícil que sea, nos acerque a nuestra meta profesional. Pero el camino hay que visualizarlo de antemano.

La pregunta más difícil para un MBA es: "si quiero ser emprendedor, ¿cómo llego de aquí a allá?" Bueno, la parte más difícil de cualquier tarea, como dijo Platón, "es el comienzo del trabajo", y eso significa empezar la búsqueda y sostener la búsqueda del propio negocio, sea una startup o una compra. Mantener una búsqueda es como mantener las creencias religiosas: mueren si no se alimentan. Si no refrescan esa mentalidad de búsqueda leyendo y manteniéndose en contacto con otros emprendedores y otros buscadores, llegará la atrofia, y la búsqueda del propio negocio se abandonará como "aquella idea ingenua que tenía cuando estaba en Stanford".

¿Cómo se prepara uno para una carrera emprendedora? Hay varios caminos:

  1. Experiencia en una industria específica, si tienen una idea clara de a qué industria quieren entrar, lo cual es raro.
  2. Experiencia en dirección general, experiencia operativa o de línea; es deseable y creo que esa experiencia de supervisión es ampliamente transferible. (La clave aquí es dirigir a otros.)
  3. Tomar una posición de vigía desde donde se vea pasar el mundo de las oportunidades de negocio. Es decir, estar en la intersección de las oportunidades, el capital y la administración.

Algunos ejemplos de posiciones de vigía serían la consultoría a pequeñas empresas, los departamentos de reestructura de los bancos, trabajar para un pequeño banco de inversión regional, un fondo de venture capital o de compras apalancadas, e incluso un despacho contable cuyos clientes sean empresas pequeñas. Estos caminos no son necesariamente excluyentes.

Una de las cosas realmente importantes es: no pasen cinco años para obtener dos años de experiencia.

Aunque estén ansiosos por dejar Stanford y arrancar, nunca más tendrán una oportunidad comparable para reflexionar y fijarse metas, metas de trabajo. No permitan que lo urgente desplace a lo importante en su vida diaria. Usen esas metas, avancen hacia ellas diaria y metódicamente, modifíquenlas cuando haga falta, comparen su progreso de vez en cuando, y recuerden: elijan con cuidado, porque con el talento que cada uno tiene, lo que de verdad quieran probablemente lo van a conseguir.

Los próximos años son clave. Necesitan alternativas para estar en una posición fuerte para tomar buenas decisiones, y necesitan ver muchas oportunidades para afinar su juicio. Puse en el pizarrón estas cinco cualidades que normalmente se asocian con el emprendimiento: creatividad, integridad, energía, inteligencia y juicio. La única indispensable de la lista es el juicio. Hay muchos emprendedores que no son creativos, que no tienen integridad, que no son particularmente enérgicos ni inteligentes, pero que de alguna forma tomaron una serie de excelentes decisiones. Desarrollaron la capacidad de ejercer buen juicio.

¿Cuáles son los riesgos del camino emprendedor? ¿El fracaso? Quizá, pero si fracasan, ¿pierden su reputación? No. ¿Pierden su propio dinero? No. ¿Pierden el dinero de otros? Probablemente, pero son inversionistas de riesgo. ¿Ninguna empresa los contratará después de un fracaso? Falso. El riesgo más grande es que se vuelvan constitucionalmente incontratables. Puede que decidan que no pueden trabajar para nadie más, pero como fracasaron en su propio negocio, tendrán que volver a construir sus credenciales y volver a intentarlo.

¿Cuándo están listos para su propio negocio? Maxwell Maltz, en su libro Psicocibernética, dijo que "estás listo para hacer algo cuando puedes visualizarte haciéndolo". Pero hay una ventana de tiempo relativamente corta: está entre su edad actual y la mitad de sus treintas; es más pronto que tarde. En porcentaje, no muchos emprendedores arrancan o compran su primer negocio después de los 40, y la gran mayoría lo hace antes de los 35. Recuerden que los emprendedores son iguales que ustedes y que yo en capacidad. Lo que tienen de distinto es visión y convicción. Recuerden también que esa sensación cálida de que todo va bien puede ser solo la temperatura corporal en el centro de la manada.

¿Cuáles son las recompensas del camino emprendedor? En primer lugar de mi lista estaría la libertad: para estirar mis capacidades, para poner mi sello en una empresa, para crear algo, para tener un impacto ético en los demás y para tener independencia financiera. Hay una gran diferencia entre ser rico y tener riqueza. Ser rico es tener dinero. Tener riqueza es tener dinero y tiempo. Alcanzar la independencia financiera cuando todavía se es lo bastante joven para disfrutarla puede ser algo por lo que valga la pena trabajar. Te da la oportunidad de tener una segunda carrera y una tercera, y de estar psicológicamente listo para tomar una nueva dirección. Así, si te quedas en un negocio exitoso que creaste, lo haces por elección, no por necesidad. Y mientras planean cómo entrar, no olviden pensar en su estrategia de salida. Hay muchas muertes en vida, donde la gente se queda atrapada y donde las empresas se identifican únicamente con sus dueños y directores, y por eso son prácticamente invendibles.

Como futuro emprendedor ayuda tener la capacidad de leer a la gente y predecir su comportamiento. Es importante cubrir las habilidades críticas del negocio en el que proponen entrar, ya sea solos o con un socio. Sin embargo, la idea de negocio no es necesaria, se puede encontrar; y el dinero no es necesario, alguien lo va a poner. De hecho, el dinero puede estorbarles, porque si tienen algo de dinero, tal vez tiendan a definir el tamaño del negocio por esa cantidad. En ningún lado está escrito que el emprendedor deba poner el capital; son funciones distintas. Así que olvídense de juntar su guardadito: construyan sus habilidades, construyan su perspectiva, construyan su juicio. Ayuda tener un abogado con experiencia. Ayuda cuidar la reputación y mantener estándares éticos altos, porque, como bien saben, construir una reputación toma años y perderla toma solo un minuto, un solo acto. Y una vez que dicen una mentira, todo lo que le digan después a esa persona queda en duda. Es importante controlar el enojo, hablar más bajo mientras más molestos estén. Es deseable minimizar a sus enemigos, porque quemar puentes es solo un capricho.

En la vida, lo ético y lo práctico confluyen, así que tomen el camino alto: "Prosigo hacia la meta, al premio del supremo llamamiento". Y en su búsqueda, deténganse de vez en cuando a aliviar las cargas de sus compañeros de viaje; se los suplico. Cualquier definición de una vida exitosa debe incluir el servicio a los demás. Todos hemos bebido de pozos que no cavamos. Rechazo la idea dominante de que la búsqueda del egoísmo ha desplazado la posibilidad de la compasión. Les pido que también la rechacen. No solo dando 500 dólares a la beneficencia local, no solo aceptando un puesto honorario en el consejo del hospital de su comunidad, sino dedicando su tiempo y sus habilidades a algo que valga la pena. Remar de verdad y hacer una diferencia en las áreas donde estén mejor preparados para hacerlo.

Y ahora, en un plano más personal, si eso es posible, sin importar su camino profesional: en esta escuela les enseñamos muchas cosas que sabemos que pronto olvidarán, porque no sabemos cómo enseñarles las cosas que siempre van a necesitar saber. Compasión, compromiso, interés por los demás, involucramiento y amor. Conforme crezcan, su capacidad y su deseo de dar deberían crecer en la misma proporción.

Escuchen estos versos de un viejo himno: "¡Las nuevas ocasiones enseñan nuevos deberes; el tiempo vuelve tosco el bien antiguo!"

Les propongo que la frase más triste de la edad madura es "Ojalá lo hubiera hecho". Cuánto mejor poder decir: "Con los ojos abiertos me atreví, y no guardo arrepentimientos". Es innegablemente más difícil crear tu propia oportunidad que ser parte de la de alguien más, pero yo he recorrido el camino emprendedor y ofrece una emoción sin igual. Si eligen tomar ese camino, ignoren a los que dicen que no se puede, porque muy probablemente sus únicos aliados serán otros emprendedores y quienes tengan una fe ciega en ustedes. Así que háganlo, si así lo deciden. No sigan a donde lleva el camino; vayan a donde no hay camino y dejen una huella.

Mi confianza está en sus mentes y en su imaginación. Creo que ustedes terminarán por sí mismos las frases cuyo final yo no alcanzo a ver.

Estas palabras de Robert Frost: Lo contaré con un suspiro, en algún lugar, dentro de muchísimos años: dos caminos se bifurcaban en un bosque, y yo… yo tomé el menos transitado, y eso hizo toda la diferencia.

Valoro mucho el tiempo que pasamos juntos este trimestre. A cada uno de ustedes le deseo:

  • Un corazón suave que acompañe a su mente firme
  • Decisiones meditadas
  • Constancia en el propósito
  • Que les vaya muy bien en su camino

Gracias. Irving Grousbeck

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